Coherencia cardíaca con caballos


La coherencia cardíaca es el estado óptimo en el cual el corazón, el cerebro y nuestras emociones están alineados. Es un sistema de autorregulación que favorece la resiliencia, reduciendo las consecuencias del estrés crónico y generando un estado de mayor sincronización interna, lo que permite un mejor funcionamiento del organismo. Nuestra salud física y mental depende, en gran medida, de nuestros estados de coherencia cardíaca.
De nuestras emociones dependen los ritmos del corazón. De los ritmos del corazón dependen los mensajes que llegan a nuestro cerebro. Y de los mensajes que llegan a nuestro cerebro depende el funcionamiento de nuestro cuerpo y de nuestra mente.
El corazón es el primer órgano que se forma en el cuerpo y comienza a latir a las tres semanas de gestación. Desde ese momento, envía las señales necesarias para que se forme el resto del organismo.
Sabemos que el corazón emite señales eléctricas. Lo que quizás no sepamos es que allí donde existe una señal eléctrica se genera un campo electromagnético.
Los campos electromagnéticos transportan información. Así como nuestro teléfono móvil, la televisión o un aparato de radio poseen un campo electromagnético portador de información, el campo electromagnético de nuestro corazón también la transmite.
Dependiendo de la información presente en el campo electromagnético del corazón, este puede ser coherente o incoherente. Recordemos que la coherencia es salud, tanto física como mental, y la incoherencia es la ausencia de ella.
Nuestro campo electromagnético cardíaco es coherente cuando experimentamos emociones basadas en el amor, el cariño, la gratitud, la compasión o la alegría. Por el contrario, se vuelve incoherente cuando predominan emociones como el miedo, la preocupación, la ira, la tristeza, la frustración o la impaciencia.
Muchas veces somos conscientes de las emociones que estamos sintiendo. Otras veces las hemos reprimido, pero siguen ahí, ejerciendo su efecto en nuestro campo electromagnético, en nuestros ritmos cardíacos, en las señales que viajan del corazón al cerebro y, en consecuencia, en nuestra salud.
Evidentemente, la magnitud del campo electromagnético del corazón también depende del tamaño del corazón y de la potencia de sus señales eléctricas. Los caballos poseen un corazón cinco veces más grande que el nuestro, lo que significa que su campo electromagnético cardíaco es aproximadamente cinco veces más potente.
Cuando disponemos de un campo coherente, percibimos más información del exterior y somos menos afectados por ella. Si un campo electromagnético grande y coherente se encuentra junto a uno pequeño e incoherente, el primero actúa como un imán, atrayéndolo y favoreciendo su coherencia.
Nuestros campos electromagnéticos cardíacos aumentan cuando son coherentes. Su tamaño puede variar entre 90 centímetros y 2 metros. En el caso del caballo, el campo electromagnético puede alcanzar hasta los 9 metros en un estado coherente.
Un caballo se encuentra en un estado de coherencia cardíaca casi el 100 % del tiempo cuando vive como un caballo: en libertad o semilibertad, compartiendo espacio con otros caballos y con acceso a alimento durante la mayor parte del día.
Un caballo que experimenta miedo, frustración, dolor o que se ve privado de sus necesidades básicas no se encontrará en un estado de coherencia cardíaca.
Cuando entramos en contacto con caballos que se encuentran en un estado coherente, nuestros propios campos electromagnéticos tienden a volverse más coherentes.
El Instituto HeartMath lleva más de 15 años realizando investigaciones con caballos. Esa sensación especial que los caballos provocan en las personas no es magia: es ciencia.
